UNIFICACIÓN CUERPO Y MENTE, SERES CÓSMICOS

 

      El primer estadio en la práctica de cualquier arte que se base en el movimiento corporal es la capacidad de movimiento coordinado. Aquel que comienza la práctica puede tener más o menos habilidad; quizás haya practicado algún deporte u otra disciplina y eso le ayude en el aprendizaje de los movimientos básicos, pero eso será solo suficiente en un primer momento. En seguida verá que unificar el cuerpo significa llevar la cualidad de coordinación a un nivel superior de eficiencia.

     

      Cuando hablamos de unificación física en Aikido, estamos hablando de ser capaces de crear un movimiento en el que todas las partes del cuerpo trabajen de forma armoniosa con un propósito único y en una dirección determinada; de esta forma, toda la capacidad física podrá unificarse hacia una meta única, por ejemplo desplazarse en IRIMI.

      Evidentemente es un proceso complicado que requiere mucha práctica y tiempo. No me canso de ver las caras de sorpresa y esfuerzo por manejar el cuerpo, que se sentía tan propio, en muchos alumnos noveles. Sorpresa porque descubren que su cuerpo hace un poco lo que quiere. Y esfuerzo porque tratan de corregirlo con la mente. Es una batalla perdida de antemano. ¿Por qué? ¿Cuándo fue la última vez que hablaron con su cuerpo? Seguramente, para aquellos que no se han sometido a una disciplina física, esa comunicación cesó a los 4 ó 5 años. Después se retomó amargamente en las clases de gimnasia (y no Educación Física para desgracia de todos), para abandonarla nuevamente a la primera de cambio. Y ahora la cabeza quiere levantar el brazo derecho y de repente, en el mejor de los casos se levanta el izquierdo… y si además añadimos que existe una cuestión natural, pero que se ha vuelto oscura y casi mística que se llama respiración… más de uno se sentirá abrumado. Y con razón.  Aquí está el diálogo más dramático del principiante, este cuerpo no es mío, no lo quiero, y estaba mucho más contento cuando no me metía con él, y el no me dejaba en ridículo… dramón servido.

 

      Pero tranquilos, yo, como torpe real que he sido y a veces sigo siendo, os aseguro que todo esto tiene solución. Solo hay que practicar y esperar. Ahora bien, cuando antes callemos ese diálogo de sordos entre mente y cuerpo, mejor. ¡Si es que no se entienden!... todavía… Ahora que os aseguro, que con el tiempo lo harán, y de forma efectiva y maravillosa. El secreto, repetir, el otro secreto, la paciencia. Y como recompensa… el Universo a tus pies. Si por algo se ha caracterizado el movimiento del Aikido, es que representa el movimiento del cosmos, de las galaxias, de la naturaleza es su manifestación más plena. Es muy famosa la frase del fundador Morihei Ueshiba en la que afirma “Yo soy el Universo”

 

      Sí, efectivamente, y aquí está lo más interesante. El cuerpo contiene un gran secreto, el secreto del Universo… todo el conocimiento de miles de millones de años de evolución desde la famosa explosión hasta nuestros días, están encerrados en cada átomo de nuestro ser… Cuando seamos capaces, con el tiempo y la práctica, de unificar nuestra mente con nuestro cuerpo y poder dar órdenes precisas y unificadas mente a cuerpo, sorprendentemente, si estamos abiertos y a la escucha, nuestro cuerpo empezará también a hablar a nuestra mente. Todo ese conocimiento acumulado en cada célula viva podrá ser desvelado y presentado ante nuestra sorprendida consciencia. Ahí será cuando los secretos del universo se comiencen a desvelar a nuestros ojos humanos y toda la divinidad del cosmos nos impregne.

 

      Por supuesto es un trabajo de años… un trabajo que debe ir acompañado de practicas de MISOGI, purificación, KOTOTAMA/KIAI, emisión de vibraciones y sobre todo, de una consciencia abierta y receptiva. Merece la pena, la recompensa es enorme.

 

Nima Massoumian.

 

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